Hay algunos que educan y enseñan con pequeños gestos
Son personas sencillas, tal vez sin estudios, pero con enorme sabiduría. Muchos hemos tenido la suerte de cruzarnos con alguno de ellos.
Redacción de Diario Mendoza
Son personas sencillas, tal vez sin estudios, pero con enorme sabiduría. Muchos hemos tenido la suerte de cruzarnos con alguno de ellos.
Todos hablan de la inocencia de la infancia pero, a veces, esa infancia es brutalmente cruel, especialmente con los indefensos.
Entre la bruma de la memoria, lo primero que emerge siempre son sus manos. Enormes, con la piel como cuero, rajadas por la tierra.
A una semana del Día del Niño, aparece una brisa de nostalgia que trae a la memoria instantes entrañables de la infancia.
No muchos la recuerdan a ella ni a su sepultura, que fue objeto de veneración durante mucho tiempo. Su identidad todavía es un misterio.
Cada uno guarda en su memoria momentos relacionados con el frío, la lluvia, en invierno. Son instantes que quedarán siempre marcados en la retina y en el cuerpo.
Están acá, allá, en todos lados. Son historias individuales desconocidas, únicas, pero también demasiado frecuentes.
Las historias son lo único que dejamos. Nos vamos con los bolsillos vacíos y dejamos la ausencia y un montón de relatos que mantienen viva la memoria.
Daniel es un sanmartiniano, que fue entregado por una partera a cambio de dinero, en 1967. Ahora encontró a su familia de origen.
En la cordillera la vida transcurre de manera distinta. Los que la visitan tratan de entenderla, pero no siempre lo consiguen. Aquí, apuntes de una infancia.
Algunos van a creer que esto es un relato fantástico, pero no, sucedió tal como lo cuento. Los vecinos pueden dar fe de ello.
Un nuevo Día del Padre. Somos, queriéndolo o no, su continuación, una parte de él, una mala copia. Hoy, que todos nos hará pensar en él y compararnos, quizás sea solo sea el momento del cariño y del perdón.
Eran de esas mujeres que tienen todos los años encima, que siempre parecieron ancianas y que guardaron una historia que nadie jamás contó
Entre todas las angustias infantiles, hay una curiosa, extraña, que tiene directa relación con la incertidumbre.
Todos recordamos algún sitio así. Puede ser recuerdo de nuestra infancia o parte de un presente a punto de evaporarse
A veces, un desorientado hombre de campo termina perdido en un negocio de la ciudad. O, quizás, solo sea una trampa de la mente.
Una buena cantidad de realidad, con una pizca de ficción, así fueron esos días cuando se quería rematar el histórico parque de Rodeo del Medio.
Fue así, como contó don Mario. Estuvo cerca de morir quemado él, los pájaros y sus perros. Pero no murieron aquella vez.
Todos tenemos alguno. Un recuerdo que no sabíamos que nos había marcado tanto y que lo anulamos hasta que, de pronto, reapareció en nuestra cabeza.