El debate sobre el uso de celulares en las escuelas volvió a instalarse tras un informe de Argentinos por la Educación, que reveló que 6 de cada 10 estudiantes de tercer grado de primaria ya tienen un celular propio. Además, otro 23% utiliza el teléfono de un familiar, por lo que apenas el 18% no tiene acceso a un dispositivo.
El relevamiento, elaborado con datos del operativo Aprender 2024, también indicó que en secundaria el acceso a celulares alcanza al 90% de los estudiantes. En Mendoza, los índices son similares a los registrados a nivel nacional.
El estudio concluyó que no existe evidencia contundente de que prohibir los celulares mejore el rendimiento escolar. Si bien las restricciones reducen las distracciones y el uso de los dispositivos durante las clases, los resultados académicos muestran diferencias poco significativas entre los distintos modelos aplicados.

En ese contexto, Mendoza optó por una regulación que autoriza el uso de celulares únicamente con fines pedagógicos y bajo supervisión docente, tanto en escuelas públicas como privadas. La normativa provincial fue sancionada este año luego de que varias instituciones comenzaran a aplicar restricciones propias durante la jornada escolar.
A nivel internacional, casi el 60% de los países ya implementó algún tipo de regulación sobre el uso de celulares en las escuelas. Los especialistas coinciden en que el desafío no pasa solo por prohibir los dispositivos, sino por enseñar un uso responsable e incorporarlos como herramientas educativas cuando aporten valor al aprendizaje.


