CONICET Mendoza descubrió un nuevo uso para un antihipertensivo
Investigadores del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), dependiente del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) y la Universidad Nacional de Cuyo, lograron demostrar que un medicamento utilizado para tratar la hipertensión arterial podría tener una nueva aplicación terapéutica en el tratamiento del dolor crónico, siempre que se combine con otro compuesto de uso exclusivo en investigación.
El trabajo, que demandó cerca de 10 años de investigación, se centró en el telmisartán, un fármaco ampliamente comercializado para controlar la presión arterial. Los resultados fueron publicados en la revista científica Frontiers in Pharmacology y representan un avance en la búsqueda de nuevas alternativas para una afección que afecta a millones de personas.
El estudio evaluó el efecto de bloquear simultáneamente dos receptores vinculados al sistema renina-angiotensina, mecanismo conocido por su función en la regulación de la presión arterial, pero que también interviene en procesos de inflamación y dolor. En modelos preclínicos, la combinación del telmisartán con el compuesto PD123319 logró reducir los indicadores asociados al dolor neuropático.
Los investigadores también identificaron un mecanismo biológico que hasta ahora no había sido descripto, al observar cambios en la actividad de moléculas relacionadas con la inflamación y en canales iónicos celulares, información que podría abrir nuevas líneas de investigación para futuros tratamientos.
Uno de los aspectos más destacados del trabajo es que se basa en una estrategia conocida como reposicionamiento farmacológico, que consiste en encontrar nuevos usos para medicamentos ya aprobados. Esto podría acelerar un eventual desarrollo terapéutico, ya que el perfil de seguridad del telmisartán es ampliamente conocido por su utilización en pacientes con hipertensión.
Sin embargo, los especialistas aclararon que el medicamento no está autorizado para tratar el dolor en ninguna parte del mundo. Para que esta aplicación llegue a la práctica clínica será necesario realizar ensayos en pacientes y obtener la aprobación de organismos reguladores como la ANMAT, la FDA o la EMA. El equipo del IHEM continuará investigando si esta estrategia también puede resultar efectiva frente a otras patologías, como la artrosis, la artritis, el dolor inflamatorio o las molestias posteriores a una cirugía.
Los científicos remarcaron además que este hallazgo no justifica la automedicación. Debido a que el telmisartán modifica la presión arterial, su uso sin supervisión médica puede generar riesgos para la salud. Por ese motivo, insistieron en que cualquier tratamiento debe realizarse únicamente bajo indicación de un profesional.