La Argentina cuenta por primera vez con un mapa integral de ecosistemas que identifica y caracteriza los ambientes terrestres, acuáticos y marinos de todo el territorio. El trabajo, desarrollado por investigadores de universidades e institutos nacionales, reúne información obtenida mediante estudios científicos, relevamientos de campo e imágenes satelitales, con el objetivo de brindar una herramienta para la planificación ambiental y la conservación.
Dentro de ese panorama, Mendoza sobresale por la variedad de ecosistemas que alberga. La provincia reúne desde lagunas de alta montaña hasta extensas zonas áridas y cuencas hídricas fundamentales para el abastecimiento de agua, la producción agrícola, la generación de energía y el turismo.
Uno de los ambientes destacados es la Laguna del Diamante, considerada uno de los cuerpos de agua de mayor valor ecológico de la cordillera mendocina. Ubicada a más de 3.200 metros sobre el nivel del mar, se distingue por la transparencia de sus aguas y por albergar especies adaptadas a las condiciones extremas de altura. Sin embargo, el informe advierte que este ecosistema enfrenta riesgos asociados a la retracción de los glaciares, la disminución de las precipitaciones, el crecimiento del turismo y el desarrollo de infraestructura.
El estudio también pone el foco en las cuencas de los ríos Mendoza y Atuel, recursos estratégicos para la provincia. Ambos cursos de agua abastecen de agua potable, permiten el riego de los oasis productivos, alimentan centrales hidroeléctricas y sostienen actividades recreativas. En el caso del río Mendoza, se resalta el rol del dique Potrerillos como regulador del sistema hídrico que abastece al Gran Mendoza.

Los investigadores señalan que estos ríos presentan desafíos ambientales cada vez más importantes. Entre ellos aparecen la sequía prolongada, la reducción de los aportes provenientes del deshielo, la creciente demanda de agua y problemas de contaminación en sectores urbanos, factores que podrían afectar la disponibilidad del recurso en los próximos años.
En la cuenca del río Atuel, el informe incorpora además el histórico conflicto por el uso del agua con La Pampa. El aprovechamiento del recurso para riego en Mendoza redujo el caudal que llega aguas abajo, afectando humedales y originando una disputa que continúa vigente, pese a la definición de un caudal mínimo permanente establecida por la Corte Suprema en 2020.

El relevamiento también analiza los ecosistemas áridos característicos de la provincia. Entre ellos figuran las Lagunas de Guanacache, uno de los humedales más importantes de Cuyo, cuya permanencia depende del aporte de agua proveniente de los ríos cordilleranos. La investigación advierte que la sequía, el uso intensivo del recurso hídrico, la salinización y otras actividades humanas redujeron significativamente la extensión de estos ambientes.
Otro de los paisajes destacados es el Monte Austral, ecosistema predominante en gran parte del piedemonte mendocino. Allí se desarrolla una biodiversidad adaptada a condiciones de escasas precipitaciones, con especies vegetales como jarillas, retamos y cactus, además de numerosos reptiles y pequeños mamíferos. No obstante, el crecimiento urbano, los incendios, el sobrepastoreo y la extracción de vegetación representan algunas de las principales amenazas para su conservación.
Además de aportar una descripción detallada del patrimonio natural argentino, el estudio constituye una herramienta para orientar políticas de ordenamiento territorial, fortalecer estrategias de conservación y anticipar los efectos del cambio climático sobre ecosistemas que resultan esenciales para la calidad de vida, la economía y el desarrollo sostenible de Mendoza.


