En un contexto de alta incertidumbre cambiaria, los plazos fijos en dólares volvieron a posicionarse como una opción para los inversores argentinos. A fines de mayo, el stock total en el sector privado alcanzó los u$s5.037 millones, con un aumento de más de u$s700 millones respecto a abril.
Los bancos mejoraron las tasas de interés, con rendimientos que llegan hasta el 5,5% anual, lo que motivó una migración de fondos desde cuentas a la vista hacia depósitos a plazo, especialmente entre los inversores mayoristas que buscan mayor rentabilidad.

Aunque todavía están lejos de los niveles récord de 2019, estos datos reflejan una mayor confianza en la estabilidad financiera y una posible continuidad en la recuperación si las condiciones políticas y cambiarias se mantienen estables.

