El ciclo lectivo 2026 comenzó con un escenario distinto para la escuela secundaria mendocina. La decisión oficial de suprimir la instancia extraordinaria de recuperación en marzo y volver al sistema tradicional de hasta dos materias previas impactará directamente en la cantidad de estudiantes que deberán repetir el año.
Durante febrero se desarrolló la última etapa de recuperación. Aquellos alumnos que no lograron acreditar las materias pendientes y quedaron con más de dos espacios curriculares sin aprobar no podrán promocionar y deberán recursar el año que realizaron en 2025.
La situación generó inquietud en muchas familias, especialmente por la disponibilidad de bancos escolares. Desde la Dirección General de Escuelas de Mendoza señalaron que el sistema cuenta con vacantes para todos los estudiantes, aunque admitieron que puede haber dificultades para permanecer en determinadas instituciones con alta demanda.

La prioridad, indicaron desde el organismo, es que los repetidores intenten reinscribirse en su misma escuela. Para ello, se pidió a los equipos directivos reservar un porcentaje de los cupos disponibles. Sin embargo, si no hubiera espacio físico o si el establecimiento ya estuviera completo, las familias deberán gestionar una vacante a través de la supervisión correspondiente.
El mayor nivel de tensión se espera en primer año, donde históricamente los cursos se completan con los ingresantes provenientes de primaria. En esos casos, los repetidores podrían verse obligados a trasladarse a otras escuelas, sobre todo en zonas céntricas o en instituciones técnicas, que suelen concentrar la mayor demanda.
Si bien la secundaria es obligatoria y el Estado debe garantizar un lugar para cada estudiante, la distribución desigual de la matrícula entre establecimientos genera un desbalance entre oferta y demanda. Así, mientras algunos colegios tienen listas de espera, otros aún cuentan con vacantes disponibles para absorber a quienes no puedan continuar en su escuela original.


