SALUD EN ALERTA

Aumento preocupante de accidentes cerebrovasculares en adultos jóvenes y mujeres: posibles causas

Nuevos estudios muestran un incremento sostenido de ACV en personas entre 18 y 49 años, especialmente en mujeres. Factores de riesgo tradicionales y no tradicionales podrían estar detrás del fenómeno.

Un preocupante incremento en la incidencia de accidentes cerebrovasculares (ACV) en adultos jóvenes y mujeres está desafiando las concepciones tradicionales sobre esta enfermedad. Estudios recientes revelan una tendencia ascendente, tanto en el número de casos como en la mortalidad, especialmente en mujeres, lo que exige una revisión de las estrategias de prevención y atención.

Análisis de datos a largo plazo, como el realizado en un estudio de la región de las Américas, muestran una disminución general en las tasas de ACV ajustadas por edad en las últimas tres décadas. Sin embargo, esta mejora se ha estancado e incluso revertido en los últimos años, con un aumento notable entre jóvenes y una desaceleración en la reducción de la mortalidad.

ACV

Aunque las mejoras en la detección y diagnóstico contribuyen a identificar más casos, no explican por completo el incremento. Factores de riesgo tradicionales como la hipertensión, diabetes, tabaquismo y colesterol alto están presentes cada vez más en poblaciones jóvenes, aumentando su vulnerabilidad. A esto se suman las desigualdades socioeconómicas y ambientales, que intensifican la disparidad en la incidencia de ACV.

Las mujeres presentan una situación especialmente crítica, con un aumento desproporcionado en los casos y la mortalidad. Una posible causa es el subdiagnóstico histórico, derivado de la falta de reconocimiento de síntomas específicos en este grupo.

ACV

Por otro lado, estudios destacan el crecimiento de los ACV de origen criptogénico (de causa desconocida) en personas de entre 18 y 49 años. La migraña, entre otros factores de riesgo no tradicionales, aparece con frecuencia en este grupo, lo que subraya la necesidad de evaluaciones médicas más amplias.

Finalmente, expertos advierten sobre el impacto de factores de estilo de vida, como el estrés crónico, el sedentarismo y la exposición a la contaminación ambiental, aunque aún se requiere más investigación para confirmar una relación causal definitiva.