Con el primer semestre cerrado, la ejecución del gasto público alcanzó el 45%, una cifra que supera el promedio histórico del 40% para esta etapa del año. Según la Asociación Argentina del Presupuesto Público (ASAP), esto refleja una sobre ejecución atribuida al ajuste previsional.

A pesar de que el presupuesto aún se mantiene dentro de los límites formales, cualquier avance en el paquete fiscal aprobado por el Senado implicaría modificaciones. De persistir esta dinámica, el Gobierno deberá reducir el gasto o incrementar los créditos para evitar un desequilibrio en la segunda mitad del año, cuando el gasto suele acelerarse.
Aunque el primer semestre cerró con superávit financiero y primario, gracias a ingresos extraordinarios del BCRA, sin ese respaldo, los resultados hubieran sido más modestos. Además, ASAP advirtió que los $126 billones asignados podrían no alcanzar para cumplir con el objetivo de superávit primario del 1,6% del PBI, lo que obligaría a una nueva revisión del esquema fiscal.


