El sector de la indumentaria nacional atraviesa un momento crítico: en los primeros cinco meses del 2025, las importaciones de ropa alcanzaron cifras récord que encendieron las alarmas en comercios y fábricas locales. Mendoza no es la excepción: muchos comerciantes reconocen que la apertura comercial genera precios más competitivos, pero advierten consecuencias negativas sobre el empleo y la producción local.
Crecimiento récord de las importaciones
Según datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), entre enero y mayo se importaron prendas por 253 millones de dólares, lo que representa un 77% más que en igual período del 2024. Es el valor más alto registrado en los últimos tres años para ese tramo del calendario, con un incremento del 186% en volumen físico, alcanzando las 73.000 toneladas.

Preocupación en el comercio mendocino
En Mendoza, referentes del comercio aseguran que la baja de aranceles impulsada por el Gobierno mejoró los precios para el consumidor, pero al mismo tiempo genera un escenario difícil para los fabricantes nacionales, especialmente los pequeños y medianos.
Desde cámaras empresariales provinciales advirtieron que, si no hay medidas complementarias, esta situación puede derivar en cierre de fábricas y pérdida de puestos de trabajo. A nivel nacional, el sector emplea actualmente a 171.000 personas en confección y 98.300 en el rubro textil, números que podrían verse afectados por la falta de competitividad frente al ingreso masivo de productos importados.
China, el principal proveedor
El mercado más elegido para importar ropa es China, que incrementó un 97% sus exportaciones al país en lo que va del año, superando los 133 millones de dólares. En volumen, el crecimiento fue aún mayor: 221% interanual.
Entre los productos más demandados desde ese país se encuentran:
Abrigos y chaquetones de hombre (fibras sintéticas o artificiales)
Sweaters de algodón y sintéticos
Pantalones y remeras de algodón
Camisetas de fibra sintética

Nuevas estrategias frente al escenario actual
Algunos comerciantes mendocinos intentan adaptarse a la competencia, combinando producción local con importaciones puntuales. La estrategia más usada es comprar prendas básicas lisas, para luego estamparlas o bordarlas en la provincia, lo que permite ofrecer precios más bajos sin abandonar del todo la cadena de producción local.
Según estimaciones del sector, esta modalidad puede reducir costos hasta un 15%, aunque no todos los empresarios están dispuestos a ceder ante la lógica del bajo precio, priorizando el posicionamiento de marca y la calidad del producto.
Exportaciones en retroceso
Mientras las importaciones muestran un ritmo acelerado, las exportaciones de indumentaria se encuentran estancadas. En los primeros cinco meses del año, se enviaron al exterior apenas 2.190 toneladas, con una caída del 0,4% interanual, lo que evidencia la pérdida de competitividad de la industria local frente al avance de los productos extranjeros.
La liberalización del mercado de ropa divide aguas en el comercio mendocino. Aunque muchos reconocen los beneficios de competir en precios, otros temen que la apertura sin restricciones termine afectando la sustentabilidad del empleo y la industria nacional.