La captura de Nicolás Maduro por Estados Unidos y la falta de definiciones sobre la transición política en Venezuela generan dudas sobre el futuro del mercado petrolero mundial y sus posibles efectos en Argentina y Mendoza.
En la primera jornada tras los hechos, el barril de Brent se mantuvo cercano a los US$ 60, sin grandes variaciones. Según analistas, el exceso de reservas a nivel global ha amortiguado los impactos inmediatos en los precios internacionales.

Venezuela posee reservas estimadas en 303.000 millones de barriles, las más grandes del mundo, pero actualmente produce apenas el 30% de su capacidad histórica. Una eventual reactivación de la producción podría aumentar la oferta de crudo y generar una baja en los precios internacionales.
En Argentina, Vaca Muerta se ha consolidado principalmente como yacimiento de gas, con características geológicas distintas a los depósitos venezolanos. Sin embargo, la formación mendocina presenta similitudes con los crudos venezolanos, lo que podría generar competencia directa en caso de cambios en la oferta global. Actualmente, Mendoza se encuentra en fase exploratoria, con inversiones lideradas por YPF.

Los especialistas advierten que una baja de los precios internacionales podría traducirse en menores ingresos por exportaciones y afectar la llegada de inversiones y divisas. Según los mercados de futuros y la Administración de Información Energética de Estados Unidos, se espera que el crudo se mantenga entre US$ 55 y US$ 60 por barril durante 2026, un rango que limita los márgenes de ganancia y condiciona nuevas inversiones.
El escenario internacional sigue siendo incierto, ya que a las decisiones de Estados Unidos podrían sumarse respuestas de China y Rusia, lo que mantiene abierta la evolución del mercado global de hidrocarburos.