Mendoza es reconocida por sus paisajes de montaña, pero más allá de los senderos clásicos como el Cerro Arco o el Parque Aconcagua, existen rutas poco conocidas que permiten explorar la cordillera desde una perspectiva diferente. Estos caminos ofrecen tranquilidad, naturaleza pura y una conexión más íntima con el entorno.
Uno de los más recomendados es el Cajón de Arenales, ubicado en Tunuyán. Es un valle rodeado de paredes de granito y glaciares, ideal para el trekking de media dificultad. La zona es también conocida por la escalada, pero su belleza la convierte en una caminata inolvidable, aun sin cuerdas.

En Potrerillos, el sendero hacia la laguna del cerro Cocodrilo es una joya escondida. Luego de una caminata de intensidad media, se accede a una laguna color turquesa, perfecta para quienes buscan vistas únicas.
El Sendero del Portillo Argentino, cerca de Tupungato, es histórico: fue utilizado por arrieros y hasta por el Ejército de los Andes. Sus paisajes cordilleranos son de una belleza conmovedora

En Luján de Cuyo, Piedras Blancas ofrece un recorrido accesible, con flora nativa, miradores y silencio. Es ideal para principiantes o familias.
Por último, el cerro Siete Colores de Uspallata deslumbra por sus formaciones rocosas multicolores. Es un ascenso corto, ideal para sorprenderse con poco esfuerzo.
Descubrir estos senderos es redescubrir Mendoza desde lo esencial.