El Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza, junto a la Subsecretaría de Infraestructura y Desarrollo Territorial, avanza con la construcción del colector Blanco Encalada, considerada la obra hidráulica más importante de las últimas dos décadas para proteger el piedemonte mendocino ante lluvias intensas y crecientes repentinas. El proyecto, que registra un 50% de avance, estará finalizado en diciembre.

La obra se desarrolla en el cauce Sosa, un arroyo que históricamente provocó aluviones en sectores poblados como Blanco Encalada, Las Compuertas y Chacras de Coria. El plan contempla un muro de hormigón de 1.000 metros diseñado para desviar 50 metros cúbicos por segundo hacia el río Mendoza, evitando que las aguas lleguen descontroladas a zonas urbanas.

Con una inversión de 4.000 millones de pesos, esta intervención se suma al sistema de defensa aluvional ya existente y busca reducir los riesgos hídricos, en un contexto de expansión urbana y cambio climático. “Será una obra clave para garantizar la seguridad de quienes viven en zonas expuestas”, señalaron desde la Dirección de Hidráulica.


