La industria volvió a mostrar señales de debilidad en julio, con una contracción del 2,3% mensual en el Índice de Producción Industrial (IPI), según informó el INDEC. Con este resultado, la serie desestacionalizada quedó 4,3% por debajo de diciembre de 2024, alcanzando uno de los niveles más bajos de los últimos doce meses. En la comparación interanual, el retroceso fue del 1,1%, primera caída en nueve meses.
Entre los rubros más afectados, Prendas de vestir, cuero y calzado sufrió un desplome del 10,7%, golpeado por el menor consumo interno. También se destacaron bajas en Alimentos y bebidas (-3%), Productos de metal (-8,5%) y Vehículos (-8,4%). En este último caso, la caída respondió principalmente a la menor demanda de Brasil, el socio comercial más importante del sector automotriz.
La combinación de salarios reales estancados, apertura comercial y el reciente salto de las tasas de interés, impulsado por el equipo económico que lidera Luis Caputo, profundizó el deterioro de la actividad manufacturera. Según especialistas, el encarecimiento del crédito está frenando tanto el consumo como la inversión, pilares que habían sostenido la recuperación a fines de 2024.

La consultora Empiria, dirigida por el ex ministro Hernán Lacunza, advirtió que la “desordenada salida del esquema de Leliqs” duplicó el costo de los adelantos a empresas, lo que proyecta una contracción de la actividad económica en el tercer trimestre.
La tendencia ya se refleja en distintos indicadores: la actividad económica de la provincia de Buenos Aires retrocedió 1,4% en agosto, de acuerdo con el índice PulsoPBA del Banco Provincia. A nivel nacional, también se verificaron descensos en la fabricación de cemento, en los patentamientos de autos y motos y en los préstamos al sector privado.
El panorama para la industria argentina sigue condicionado por el apretón monetario y la retracción del crédito, factores que podrían extender la recesión en la segunda mitad de 2025.
