La actividad de la construcción volvió a mostrar señales de enfriamiento en noviembre de 2025. Según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) de INDEC, el sector registró una caída interanual de 4,7% frente al mismo mes de 2024, en un contexto marcado por la desaceleración del ritmo de obras y el comportamiento dispar de los insumos.
Aun así, el balance del año sigue siendo positivo. El acumulado de los once meses de 2025 mostró un crecimiento de 6,6%, lo que indica que la baja de noviembre no alcanzó a revertir la mejora que el sector sostuvo durante gran parte del año.
Si se mira el movimiento mes a mes, los datos reflejan una dinámica más ajustada. El índice desestacionalizado cayó 4,1% respecto de octubre, mientras que la serie tendencia-ciclo marcó una leve variación negativa de 0,1%, una señal de que la actividad entró en una etapa de mayor cautela.
Qué pasó con los insumos
El comportamiento de los insumos para la construcción fue uno de los puntos más desparejos. En el acumulado del año se destacaron fuertes subas en asfalto, artículos sanitarios de cerámica, hormigón elaborado y hierro redondo y aceros para la construcción, productos asociados principalmente a obras de mayor escala.
En cambio, otros materiales mostraron retrocesos, como el yeso y los ladrillos huecos, más ligados a la construcción tradicional de viviendas. La comparación interanual de noviembre de 2025 volvió a mostrar este contraste: mientras algunos insumos crecieron, otros registraron caídas marcadas, entre ellos pisos y revestimientos cerámicos, placas de yeso, pinturas para construcción y cemento portland.

Empleo y permisos de obra
En el plano laboral, los puestos de trabajo asalariados registrados en la construcción mostraron en octubre de 2025 una suba interanual de 3,5%, aunque el acumulado del año reflejó una leve baja de 0,4%, lo que evidencia un mercado laboral prácticamente estancado.
Por su parte, la superficie autorizada por permisos de edificación para obras privadas dio una señal algo más positiva. En octubre de 2025, la superficie habilitada creció 4,1% interanual, y el acumulado de los primeros diez meses del año mostró una suba de 5,4%, lo que indica que los proyectos siguen en carpeta, aunque con tiempos más prudentes.
Expectativas con más cautela que optimismo
De cara al verano, las expectativas empresarias reflejaron un clima de cautela. La encuesta cualitativa de la construcción mostró que la mayoría de las empresas, tanto de obra privada como de obra pública, espera que el nivel de actividad no cambie entre diciembre de 2025 y febrero de 2026.
Entre quienes prevén una mejora, los motivos más mencionados fueron el crecimiento de la actividad económica, la estabilidad de los precios y el reinicio de obras públicas. En el otro extremo, las empresas que anticipan una caída señalaron la baja de la actividad económica, los altos costos de la construcción y los problemas en la cadena de pagos.
En cuanto al empleo futuro, la mayoría de las firmas no espera cambios significativos en la cantidad de personal, y en materia de crédito, el sistema bancario sigue siendo la principal vía de financiamiento para sostener la actividad.
