La empresa IMPSA avanza en conversaciones con la compañía estatal venezolana Corpoelec para destrabar un acuerdo que quedó inconcluso hace más de diez años. El objetivo es completar proyectos hidroeléctricos estratégicos en Venezuela y recuperar contratos que quedaron suspendidos por problemas financieros y sanciones internacionales.
La iniciativa contempla la puesta en funcionamiento de equipos destinados a las centrales Tocoma y Macagua, dos obras clave para el sistema energético venezolano. De concretarse el entendimiento, se incorporarían hasta 672 megavatios de generación eléctrica, un aporte significativo para una red que atraviesa problemas de abastecimiento y cortes frecuentes.

El convenio original había quedado frenado por la interrupción de pagos del gobierno venezolano. Como consecuencia, una importante cantidad de turbinas y equipamiento electromecánico fabricado por IMPSA permaneció sin utilizar durante años en la provincia de Mendoza.
La compañía obtuvo recientemente una autorización de Estados Unidos que le permite retomar gestiones vinculadas con estos proyectos. Según trascendió, las partes ya lograron acuerdos en la mayor parte de los aspectos técnicos y financieros, mientras continúan negociando detalles relacionados con la ejecución de las obras y los mecanismos de pago.
En el caso de Tocoma, la empresa ya produjo buena parte de los componentes necesarios y estima que las primeras etapas podrían completarse en un plazo de entre 14 y 19 meses tras la firma definitiva. Para Macagua, en tanto, la recuperación de algunas unidades generadoras demandaría apenas unos meses.
La posible reactivación del contrato se da en medio de los planes de reconstrucción del sistema energético venezolano. Además, coinciden con negociaciones entre Caracas y Washington para liberar fondos destinados a obras prioritarias, un escenario que podría abrir nuevas oportunidades para la compañía mendocina.


