La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) intensificó durante 2026 los controles sobre los contribuyentes adheridos al Monotributo y puso el foco en la relación entre los ingresos declarados y los gastos realizados. El objetivo es detectar inconsistencias que puedan derivar en la exclusión automática del régimen simplificado.
Además de controlar que la facturación anual no supere los topes establecidos para cada categoría, el organismo también analiza consumos personales, movimientos bancarios y gastos vinculados a la actividad. En el caso de quienes venden bienes, los gastos no pueden superar el 80% del límite de ingresos de la categoría correspondiente, mientras que para los prestadores de servicios el tope permitido baja al 40%.

Otro de los puntos bajo vigilancia son los depósitos bancarios. ARCA cruza la información de cuentas y transferencias con la facturación electrónica emitida por cada contribuyente. Si detecta ingresos de dinero sin respaldo o movimientos que excedan los límites permitidos, puede disponer la exclusión inmediata del régimen.
El organismo también contempla otras causales de expulsión, como mantener deudas durante diez cuotas consecutivas, superar el máximo permitido de unidades de explotación o realizar importaciones para comercialización. Además, advirtió sobre maniobras de categorización incorrecta, como inscribirse en venta de bienes cuando en realidad se prestan servicios para acceder a escalas más altas de facturación.

