Una vecina de Coronel Moldes, en la provincia de Córdoba, inició una demanda civil contra AstraZeneca y el Estado nacional, al sostener que desarrolló un síndrome de Guillain-Barré luego de recibir una dosis de la vacuna contra el COVID-19 en enero de 2022.
La acción judicial reclama una indemnización por incapacidad sobreviniente, daño moral, pérdida del proyecto de vida, daño emergente y daño punitivo, además de cuestionar diversos artículos de la Ley 27.573, que reguló la adquisición de vacunas durante la pandemia y creó un fondo de reparación para personas que acrediten daños derivados de la vacunación.
Según la presentación, Flavia Ochoa recibió el 4 de enero de 2022 la tercera dosis de AstraZeneca en un centro de vacunación de Coronel Moldes. De acuerdo con su relato, horas después comenzó a sufrir intensos dolores musculares y calambres, mientras que al día siguiente presentó una pérdida progresiva de movilidad que motivó su internación en un sanatorio de Río Cuarto.
La documentación incorporada al expediente señala que fue diagnosticada con síndrome de Guillain-Barré con cuadriparesia, cuadro por el que recibió tratamiento con gammaglobulina, dexametasona y un prolongado proceso de rehabilitación neurológica.

En declaraciones a Agencia Noticias Argentinas, la mujer afirmó que actualmente continúa con sesiones de rehabilitación tres veces por semana, se moviliza con ayuda de un andador y convive con dolores permanentes. Además, aseguró que su vida “cambió un antes y un después” tras el episodio.
Entre las pruebas presentadas figuran historias clínicas, estudios médicos, certificados neurológicos, la denuncia como Evento Supuestamente Atribuible a la Vacunación o Inmunización (ESAVI), un reporte remitido a la ANMAT, el Certificado Único de Discapacidad y el dictamen de la Comisión Médica de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, que estableció una incapacidad laboral del 75,6%.
La demanda sostiene que existe una relación causal entre la vacunación y el cuadro neurológico desarrollado por la paciente. Ese planteo forma parte del objeto del proceso y deberá ser evaluado por la Justicia a partir de las pruebas que se produzcan durante el expediente.
Antes de acudir a los tribunales, Ochoa inició el procedimiento administrativo previsto por la Ley 27.573. Según consta en la demanda, el reclamo fue rechazado luego de que la Comisión Nacional de Seguridad en Vacunas concluyera que no podía establecer un nexo causal entre la vacuna y el evento denunciado, decisión que ahora es cuestionada en sede judicial.
En relación con el contexto sanitario, el síndrome de Guillain-Barré es un trastorno neurológico poco frecuente que fue identificado por organismos internacionales como un evento adverso de especial interés para el seguimiento de las vacunas contra el COVID-19. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) incorporó este síndrome como una reacción adversa muy rara en la información de la vacuna Vaxzevria (AstraZeneca), aunque sostuvo que el balance general entre los beneficios y los riesgos de la vacunación continuó siendo favorable.

