Blatten, un pueblo de los Alpes Suizos con siglos de historia, fue borrado del mapa en cuestión de segundos el pasado miércoles cuando un enorme trozo del glaciar Birch se derrumbó, desatando una avalancha de barro y hielo que sepultó casas y arrasó con todo a su paso. Aunque los 300 habitantes habían sido evacuados días antes, una persona sigue desaparecida, y muchos temen no poder regresar jamás.

Las imágenes de drones muestran un paisaje devastador: donde antes había un pintoresco valle, ahora solo hay escombros, construcciones destruidas y una enorme nube de polvo. Testigos relataron que el derrumbe sonó como un "rugido ensordecedor" al caer.
¿Por qué ocurrió? Los glaciólogos llevaban años advirtiendo que el calentamiento global estaba debilitando los glaciares alpinos. "Con más deshielo y lluvias en lugar de nieve, el riesgo aumenta", explicaron. Blatten no es el primer pueblo evacuado por este motivo, pero sí uno de los más afectados con perdidas totales.

Una advertencia del clima extremo
Este desastre reaviva el debate sobre cómo las comunidades de montaña deben adaptarse o resignarse y desaparecer migrando hacia otros puntos. Mientras tanto, Blatten se convierte en un símbolo de lo frágil que puede ser la vida frente a la fuerza de la naturaleza y sus desastres naturales.


