A menos de dos semanas de que el transporte público sume una nueva opción de pago con código QR, la iniciativa ya enfrenta una fuerte controversia. Las principales billeteras digitales del país —como MODO, Ualá, Naranja X y Claro Pay— alertaron que no llegarán a cumplir con los requisitos técnicos para operar desde el 12 de mayo, fecha anunciada para implementar el nuevo sistema. Según advierten, la única plataforma lista para funcionar será Mercado Pago, y generó críticas por una posible posición dominante y reclamos por la falta de reglas claras.
El conflicto se desató cuando el Banco Central dictó en febrero que las billeteras deberían inscribirse en un registro oficial y seguir especificaciones técnicas que aún no fueron publicadas. Mientras tanto, Mercado Pago —empresa líder en el rubro y con capacidad técnica propia— avanzó con los preparativos y ya anunció a sus usuarios que podrán pagar el subte con su app desde el lanzamiento. Las demás firmas señalan que no accedieron a información clave y denuncian una falta de interoperabilidad, principio que el Gobierno había promovido para ampliar opciones en reemplazo del sistema SUBE.

Los actores del sector financiero afirman que se estaría reemplazando un monopolio por otro, acusando que solo la empresa de Marcos Galperin podrá operar en la primera etapa. "Vamos a cambiar el monopolio de SUBE por el monopolio de Mercado Pago", advirtieron fuentes del sector. Ante el reclamo, solicitaron al Banco Central postergar la implementación hasta que haya igualdad de condiciones, y se plantearon dudas sobre la transparencia del proceso.
Más allá del boleto, lo que está en juego es mucho más que una transacción. Las billeteras buscan posicionarse en el gasto cotidiano más frecuente de los argentinos: el pasaje diario. Quien logre capturar ese hábito de consumo podrá fidelizar a millones de usuarios. En ese sentido, el debut en solitario de Mercado Pago significaría una ventaja estratégica crucial en un mercado cada vez más disputado. Por ahora, las demás apps siguen a la espera de definiciones regulatorias que aún no llegan.