En una escalada de tensiones diplomáticas, Pakistán y varias naciones africanas, como Malí, Chad, Níger y Burkina Faso, han comenzado a cancelar o encarecer drásticamente las visas para ciudadanos estadounidenses. Estas medidas, adoptadas de manera recíproca frente a restricciones de Washington, impactan no solo en el turismo, sino también en los viajes de negocios y el libre tránsito internacional.
Pakistán elimina la visa gratuita
Hasta agosto de 2024, Pakistán había implementado un programa de “visa previa a la llegada” que permitía a ciudadanos de 125 países ingresar de manera gratuita y rápida mediante un portal web. Sin embargo, tras la decisión de Estados Unidos de pausar el procesamiento de todas las visas de inmigrante a partir del 21 de enero de 2026, el país suspendió este sistema.

Ahora, los viajeros estadounidenses deben:
Solicitar una visa tradicional de 35 dólares por entrada simple.
Pagar 60 dólares si son ciudadanos de EE. UU., Canadá o Reino Unido, sin explicación oficial.
Esperar hasta siete días hábiles para el trámite, que antes era casi inmediato.
Limitar su estadía a tres meses y sin opción de entradas múltiples.
Medidas recíprocas en África
En el continente africano, países como Malí, Chad, Níger y Burkina Faso adoptaron políticas similares, suspendiendo o encareciendo las visas para estadounidenses. Malí, por ejemplo, comunicó oficialmente que las condiciones para los ciudadanos de EE. UU. ahora reflejan exactamente las que Washington impone a los malienses, en un gesto de reciprocidad.
Estas decisiones representan un cambio en la dinámica internacional: los países en desarrollo exigen igualdad de trato para sus ciudadanos en el tránsito global, afectando la histórica facilidad de los pasaportes estadounidenses para cruzar fronteras.
Impacto para viajeros y turistas
Para quienes planeaban viajes de turismo, negocios o inversión, estas restricciones implican mayor incertidumbre, costos más altos y demoras administrativas. Por ahora, no hay indicios de que los sistemas simplificados, como el de Pakistán, vuelvan a implementarse. El escenario internacional para el turismo estadounidense se vuelve así más complejo y fragmentado.