La suspensión de clases dispuesta por la Dirección General de Escuelas (DGE) el jueves a las 6.48, en medio de la ola de frío polar que afecta a Mendoza, generó malestar entre familias y docentes que ya se encontraban camino a los establecimientos cuando se comunicó la medida.
Frente a las críticas, el ministro de Educación, Tadeo García Zalazar, explicó en diálogo con Marcelo Ortiz en Estación Zafiro por qué estas decisiones suelen tomarse a último momento y aseguró que el objetivo es evitar un perjuicio mayor para la comunidad educativa.
El peso de los comedores escolares
Uno de los argumentos centrales del funcionario estuvo vinculado al servicio alimentario que reciben miles de estudiantes mendocinos en las escuelas.
Según precisó, más de 60.300 alumnos almuerzan diariamente en los establecimientos educativos, mientras que otros 230.000 estudiantes reciben desayuno o merienda según el turno al que asisten.
"Priorizamos el mal menor, pensando en que la mayoría de los chicos estén en la escuela como un lugar seguro, con servicios y alimentados", sostuvo.
García Zalazar explicó además que cuando una suspensión se decide de manera imprevista, los proveedores no llegan a distribuir los alimentos, por lo que los estudiantes que dependen de ese servicio dejan de recibirlo durante esa jornada.
En cambio, señaló que cuando las interrupciones de actividades son programadas, como ocurre durante los recesos o jornadas institucionales, sí es posible organizar la entrega de viandas para retirar en los establecimientos.

Cómo se define una suspensión
El funcionario remarcó que la decisión no depende únicamente de Educación, sino que surge del análisis conjunto entre distintos organismos provinciales y nacionales.
En ese proceso participan Defensa Civil, Vialidad Provincial, las Fuerzas de Seguridad y el Servicio Meteorológico Nacional, que aportan información sobre temperaturas extremas, presencia de hielo, niebla y el estado de rutas y caminos.
Según explicó, las autoridades intentan esperar hasta el último momento posible para contar con un panorama más preciso antes de resolver una suspensión.
"Tratamos de que la última opción sea suspender las clases", afirmó.
Seguridad y función social de la escuela
Durante la jornada del jueves se registraron temperaturas bajo cero, bancos de niebla y cortes en distintas rutas de la provincia, condiciones que complicaban el traslado seguro de estudiantes, docentes y personal escolar.
García Zalazar indicó además que, siempre que las condiciones lo permiten, se intenta aplicar las medidas de manera regionalizada, debido a que el impacto del clima no es el mismo en todos los departamentos mendocinos.
Finalmente, sostuvo que detrás de cada suspensión se ponen en la balanza múltiples factores: la seguridad en los traslados, el cumplimiento de los 180 días de clases y el rol social que cumplen las escuelas en la provincia.
"Atrás de esto hay chicos y chicas que comen en la escuela, aparte de que están aprendiendo. Hay que poner todo eso en la balanza y ahí se toman las decisiones", concluyó.


