La fuerte suba del dólar en julio volvió a encender las alarmas en el mercado inmobiliario argentino. Según un relevamiento del sector, acceder a una vivienda mediante un crédito hipotecario UVA se encareció casi $7 millones en apenas 30 días, una cifra que impacta especialmente sobre la clase media.

El cálculo toma como ejemplo la compra de una propiedad valuada en u$s100.000, con un préstamo que financia el 80% del valor (u$s80.000). El 2 de julio, con un dólar oficial a $1.248,43, se necesitaban $99.874.400. Sin embargo, al 1° de agosto, con un tipo de cambio de $1.335, el monto requerido saltó a $106.800.000.
El resultado es contundente: en un mes, el crédito aumentó $6.925.600, y con ello también subieron las exigencias bancarias. Para calificar a ese préstamo, una familia debe demostrar ingresos mensuales que se incrementaron en más de $182.000 respecto a julio.
El sueño de la casa propia, cada vez más lejos
El panorama es desalentador para miles de argentinos. Con los salarios aún corriendo por detrás de la inflación y un contexto económico incierto, el acceso a la vivienda se vuelve una meta inalcanzable. De hecho, más de la mitad de los trabajadores del país no logra independizarse del hogar paterno, según datos recientes.

Además, la suba del dólar coincide con el aumento sostenido del valor de las propiedades. Según el informe de Zonaprop, el metro cuadrado promedio en CABA se ubicó en u$s2.440 en julio, con un incremento del 0,5% mensual. Un departamento de tres ambientes cuesta hoy en promedio u$s178.155, y el precio de las casas aumentó un 6,1% en el último año.
Construir también cuesta mucho más
La alternativa de construir desde cero tampoco ofrece alivio: el costo de construcción creció un 122% desde octubre de 2023, y es actualmente 3,1 veces más alto que en 2020, cuando había tocado un piso histórico.
En ese marco, el valor de una casa de tres dormitorios ronda los u$s297.761, mientras que una de cuatro ambientes supera los u$s488.000.

El crédito UVA, cada vez más restrictivo
El encarecimiento del crédito hipotecario afecta especialmente a quienes venían planificando la compra de una vivienda con algún grado de previsibilidad. Con un préstamo más elevado, las cuotas iniciales aumentan y los bancos exigen más ingresos, lo que deja fuera a muchas familias que apenas cumplían con los requisitos mínimos en julio.
A medida que el dólar sube y los valores inmobiliarios se ajustan, el sueño de la casa propia se aleja cada vez más del horizonte para miles de argentinos.