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Salud y mascotas

¿Sos alérgico a los gatos? Un estudio reveló que el pelo no es el verdadero culpable

Una investigación científica identificó cuál es la proteína responsable de las reacciones alérgicas que provocan algunos gatos. Dónde se encuentra, cómo actúa y qué medidas pueden ayudar a prevenir sus efectos.

alergia gato

Los gatos son una de las mascotas más elegidas en el mundo por su carácter independiente, su compañía y su ternura. Sin embargo, muchas personas descubren que tienen alergia al convivir con ellos. Aunque durante mucho tiempo se pensó que el pelo era el desencadenante principal, un estudio reveló que el origen de estas reacciones está en otro lado.

Según una investigación publicada en la Journal of Feline Medicine and Surgery, el verdadero responsable es el Fel d 1, una proteína microscópica que se produce en la saliva y glándulas cutáneas del gato. Al lamerse para acicalarse —un comportamiento típico de los felinos— esta sustancia se transfiere al pelaje y se dispersa fácilmente por el ambiente.

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Por qué genera alergia y cómo se propaga

La proteína Fel d 1 no solo se adhiere al pelo del gato, sino que también puede permanecer en el aire, en la ropa, en los muebles y hasta en ambientes donde nunca hubo gatos. Por eso, incluso personas sin mascotas pueden experimentar síntomas alérgicos si están expuestas indirectamente.

Además, el estudio destaca que los machos sin castrar producen mayores cantidades de esta proteína, lo que puede aumentar el riesgo de alergia en quienes conviven con ellos.

Actualmente, aún se investiga una posible vacuna para reducir la producción de Fel d 1 en los gatos, pero los resultados no son concluyentes. Mientras tanto, los expertos sugieren algunas medidas prácticas para minimizar el impacto en quienes conviven con gatos y son sensibles a esta proteína.

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Consejos para reducir las reacciones alérgicas

Aspirar la casa con frecuencia, especialmente alfombras, sillones y cortinas.

Bañar o higienizar regularmente al gato (con productos aprobados por el veterinario).

Cambiarse de ropa al salir o entrar a espacios con diferentes niveles de alérgenos.

Usar fundas lavables en almohadas, colchones y sillones.

Evitar que el gato ingrese al dormitorio o duerma en la cama.

Aunque la alergia a los gatos afecta a un porcentaje importante de la población —se estima entre un 10% y un 20% a nivel mundial—, conocer su verdadero origen permite tomar decisiones más informadas y aplicar estrategias efectivas para seguir disfrutando de la compañía felina sin resignar bienestar.