Un estudio del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA revela que apenas el 33,2% de los adultos se muestra conforme con su vida sexual, mientras que más de una de cada cuatro personas manifiesta insatisfacción.
La investigación, basada en una encuesta nacional a más de 2.200 personas, muestra además que el grupo más numeroso (40,9%) se ubica en una posición intermedia, al describir su vida sexual como “ni satisfactoria ni insatisfactoria”.
Según el informe, este escenario responde a una combinación de factores psicológicos, sociales y tecnológicos que impactan en el deseo y en la calidad de los vínculos íntimos.

Entre los principales elementos señalados aparece la influencia de la tecnología, especialmente el uso de celulares y plataformas de streaming en el dormitorio. Especialistas advierten que estos dispositivos funcionan como distractores que reducen la conexión entre las parejas y dificultan los momentos de intimidad.
También se menciona el impacto de la exposición constante a contenidos digitales y pornográficos, que puede generar expectativas poco realistas y aumentar la ansiedad en los encuentros sexuales.
Otro punto destacado es la diferencia generacional. Mientras los más jóvenes presentan una disminución del interés vincular, los adultos mayores de 50 años muestran una reactivación de su vida sexual, en muchos casos vinculada a nuevas etapas personales.
En los hogares con hijos o rutinas laborales exigentes, la falta de tiempo y el cansancio aparecen como los principales obstáculos. A esto se suma la escasa comunicación entre parejas sobre las dificultades en la vida íntima, un factor que también contribuye al malestar.
El estudio concluye que la vida sexual está cada vez más atravesada por dinámicas cotidianas, tecnológicas y emocionales que condicionan el bienestar de las relaciones de pareja.