El otoño no solo trae temperaturas más frescas y paisajes coloridos, también renueva la oferta de frutas y verduras de estación. Consumir productos estacionales tiene múltiples beneficios: están en su punto justo de sabor, aportan más nutrientes, son más económicos y reducen la huella ambiental al evitar producciones forzadas o importaciones.
Entre las frutas típicas del otoño encontramos el membrillo, ideal para dulces caseros y compotas; la manzana, que aporta fibra y antioxidantes; la pera, suave y versátil; y el higo, perfecto para postres o acompañamientos salados. También es temporada de uvas tardías y algunos cítricos como mandarinas.

En cuanto a verduras de otoño, se destacan la calabaza, fuente de vitamina A y excelente para sopas; el zapallo, ideal para guisos; la espinaca y la acelga, que se pueden usar en tartas o salteados; y la remolacha, útil tanto en ensaladas como en jugos. Además, es buen momento para aprovechar el brócoli y la coliflor, dos crucíferas con alto valor nutricional.
Planificar las comidas con estos ingredientes permite comer más variado y saludable. También es una oportunidad para visitar ferias locales o productores de cercanía y así reforzar una alimentación más consciente.