El plazo fijo en pesos sigue siendo una de las opciones preferidas para los ahorristas que buscan rendimiento previsible y bajo riesgo. En enero de 2026, las tasas registraron un leve repunte, ubicándose en un rango aproximado de 23% a 28% nominal anual, según datos oficiales.
El aumento llega en un contexto de desaceleración de la inflación y ajustes en la política monetaria, lo que hace que los inversores comparen con atención lo que paga cada banco antes de inmovilizar su dinero por 30 días.
Desde 2024, con la desregulación de las tasas mínimas establecidas por el Banco Central, cada entidad define su propia oferta, generando mayor competencia entre bancos. Esto significa que las diferencias de rendimiento entre instituciones pueden impactar significativamente en el beneficio final de un plazo fijo.

Según el Banco Central, los bancos que ofrecen las tasas más altas a 30 días en enero son: Banco Macro (27,5%), Banco Hipotecario (27,5%), Provincia de Buenos Aires (27%) y Banco Nación (27%). Les siguen Banco Credicoop (25%), Galicia (24%), ICBC Argentina (23,5%), y en la parte final del ranking aparecen BBVA, Santander y Banco Ciudad, todos con tasas cercanas al 23%.
Constituir un plazo fijo es un proceso simple y digital: la mayoría de los bancos permiten hacerlo desde homebanking, sin costo ni trámites presenciales. Para quienes no son clientes, varias entidades habilitan la apertura online guiada, facilitando que los ahorristas actúen rápido frente a cambios en las tasas.
Más allá de la tasa, la elección depende del objetivo del ahorrista: resguardar capital, generar un ingreso mensual estimado o estacionar pesos por un período corto. Cuando los intereses suben, el plazo fijo vuelve a ganar atractivo frente a opciones más volátiles, convirtiendo la comparación entre bancos en el primer paso clave antes de invertir.