La independencia marcó un punto de inflexión en la historia argentina, implicando participación colectiva y la construcción de un destino como comunidad organizada. Lejos de limitarse a un hecho militar, fue un proceso político, social y cultural que buscó romper con la dominación colonial y sentar las bases de un nuevo orden regional.
Toda conquista supone violencia y ocupación forzada de territorios. La colonización implica la imposición de estructuras, asentamientos y mecanismos de control que consolidan la dominación. La colonialidad es la prolongación invisible de estas relaciones, que persiste en costumbres, educación y pensamiento incluso tras la independencia formal. La lucha por la libertad no termina con la emancipación: la independencia plena exige desafiar la colonialidad y organizar la sociedad de manera autónoma.

Claves del “Plan Continental”
Según Álvaro García Linera, la independencia de América Latina solo podía consolidarse si incluía a los pueblos indígenas. Esta idea se refleja en el Plan Continental de San Martín, que contemplaba:
Americanización: la independencia no era solo de cada provincia, sino un proyecto regional que buscaba la unidad americana.
Inclusión: el Ejército de los Andes integró civiles, gauchos, mestizos, indígenas, esclavos libertos y voluntarios de todas las clases sociales. La liberación de esclavos varones entre 16 y 30 años para incorporarlos al ejército fue una medida revolucionaria y estratégica.
Formación del ejército en Mendoza: organización disciplinada, talleres de armas, provisiones y entrenamiento de tropas.
Cruce de los Andes a Chile: operación de sorpresa que combinó innovación y disciplina, usando la logística y el engaño para confundir al enemigo.
Expansión a Perú por mar: atacar Lima con apoyo de gobiernos aliados y mantener la coordinación entre distintas fuerzas patriotas.

El Cruce de los Andes simboliza la audacia y creatividad de San Martín: planificación militar, innovación táctica y cooperación de la población local fueron esenciales para el éxito. Talleres, abastecimiento de víveres y pertrechos, y la participación activa de la comunidad reflejaron que la independencia fue un proyecto colectivo.
El país que soñaba San Martín
El Plan Continental expresaba una transformación social y política basada en la liberación nacional, donde el protagonismo no recaía solo en el Estado sino en diversos actores sociales. La independencia implicaba la construcción de nuevas identidades y la ruptura con los lazos simbólicos de la corona española. Criollos, indígenas y mestizos participaron en un proyecto común, con disputas abiertas sobre su dirección y radicalidad.