El levantamiento del cepo cambiario generó una ola de expectativas en el mercado inmobiliario, donde se proyecta un impulso en las operaciones de compra y venta de propiedades, así como una reactivación de la inversión.
La eliminación de las restricciones cambiarias es vista por los actores del sector como una señal clave para dinamizar el mercado. Si bien el impacto no será inmediato, la previsibilidad que brinda esta medida permite a desarrolladores e inversores planificar nuevas operaciones a mediano y largo plazo.
En este nuevo escenario, se espera que el ordenamiento macroeconómico y una eventual baja en la inflación consoliden la recuperación del real estate, tradicionalmente uno de los motores del empleo en Argentina. El mercado ya se prepara para un ciclo de mayor actividad.

Desde las inmobiliarias aseguran que, tras años de incertidumbre, comenzaron a verse señales concretas de reactivación, impulsadas tanto por el reciente blanqueo de capitales como por el acceso al crédito hipotecario. Cada préstamo otorgado, destacan, suele generar múltiples operaciones inmobiliarias vinculadas.
El nuevo contexto no solo despeja incertidumbres financieras, sino que también abre la posibilidad de una transformación profunda en el sector. Una economía sin cepo, estiman, permitirá normalizar el flujo de inversiones y favorecerá el acceso de sectores medios a la vivienda propia.
La eliminación de las restricciones al dólar también facilitó las operaciones de compraventa, dado que el acceso más libre a divisas refuerza la confianza de compradores e inversores. En zonas como Palermo, Recoleta y Belgrano, ya se registró un aumento significativo de consultas, en particular por propiedades usadas.

Aunque la recuperación del mercado ya se venía insinuando en los últimos meses, la salida del cepo aceleró el ritmo de consultas y decisiones, mostrando un mayor interés de quienes mantenían postergadas sus operaciones a la espera de un escenario más claro.
Si bien el optimismo es generalizado, los especialistas advierten que la sostenibilidad del crecimiento dependerá de mantener la estabilidad macroeconómica y reglas de juego claras a futuro.