DOLOR EN LA CULTURA

Se apagó en el ocaso del otoño mendocino la voz eterna de Pocho Sosa

El cantautor mendocino, referente de la música cuyana y símbolo de la tonada, dejó una huella profunda en la identidad cultural de Mendoza. Su obra, su voz y su defensa del folclore regional marcaron a varias generaciones.

Mendoza despide a una de sus voces más queridas. Murió Carlos Alberto “Pocho” Sosa, el cantautor mendocino que durante décadas representó como pocos la profundidad de la música cuyana, la tonada, la cueca y el canto popular nacido al pie de la Cordillera.

La noticia generó profundo dolor en el ambiente artístico, cultural y popular de la provincia. Pocho Sosa no fue solo un cantante: fue una parte viva de la memoria musical mendocina, un artista que llevó la identidad de Cuyo a escenarios del país y del exterior, siempre con la misma convicción: defender la canción cuyana como patrimonio del pueblo.

Pocho Sosa y su guitarra, inseparables - Foto: Archivo

Nacido en la Ciudad de Mendoza el 17 de julio de 1943, Pocho construyó una trayectoria extensa, marcada por la sensibilidad, la pertenencia y el respeto por las raíces. Su relación con la música comenzó en la adolescencia, cuando una enfermedad lo obligó a permanecer en reposo y su padre le acercó una guitarra. Desde entonces, ese instrumento se transformó en una compañía inseparable.

Con el paso de los años integró distintas formaciones, entre ellas Los Picunches, Los Huarpeños, el Cuarteto Huanta y Canto Trío, antes de consolidar una carrera solista que lo convirtió en una de las voces más representativas del folclore cuyano.

 El cantor  llevó la tonada y la cueca a escenarios del país y del exterior.

El cantor de “Otoño en Mendoza”

Uno de los grandes símbolos de su carrera fue su interpretación de “Otoño en Mendoza”, también conocida como “Tonada de Otoño”, una obra profundamente ligada a la identidad sentimental de la provincia. La canción, nacida del talento creativo de Jorge Sosa y Damián Sánchez, encontró en la voz de Pocho una forma definitiva de llegar al pueblo.

Con esa interpretación, Pocho Sosa logró algo reservado para pocos artistas: que una canción dejara de ser solamente una pieza musical para transformarse en parte del paisaje emocional de Mendoza. Su voz quedó asociada al otoño mendocino, a sus acequias, a sus árboles amarillos y a esa melancolía luminosa que define a la provincia.

A lo largo de su vida, Pocho defendió la tonada incluso cuando ese género era mirado con prejuicio en algunos festivales. Él mismo se definía como un defensor de la canción cuyana y entendía que la tonada, la cueca y el gato formaban parte de una identidad que debía ser protegida, cantada y transmitida.

Su voz quedó ligada para siempre a “Otoño en Mendoza”, una de las canciones más emblemáticas de la provincia

Una trayectoria de más de cinco décadas

La carrera de Pocho Sosa superó las cinco décadas y tuvo reconocimiento en escenarios nacionales e internacionales. Su música llegó a distintos puntos del país y también al exterior, donde representó la cultura mendocina y cuyana.

Grabó numerosos discos y participó en proyectos junto a artistas de enorme relevancia. Entre los hitos de su camino artístico se recuerda su vínculo con figuras centrales de la cultura popular argentina y su participación en grabaciones que mantuvieron viva la tradición cuyana.

Su nombre quedó unido al de grandes hacedores culturales de Mendoza, entre ellos Jorge Sosa, Damián Sánchez, Armando Tejada Gómez y otros referentes que marcaron la historia del Nuevo Cancionero y de la música de raíz.

Pocho fue distinguido en distintas oportunidades por su aporte a la cultura. Recibió reconocimientos oficiales, homenajes públicos y el afecto sostenido de generaciones de mendocinos que lo identificaron como una voz propia, cercana y profundamente auténtica.

Un símbolo cultural de Mendoza

En abril de 2026, la Ciudad de Mendoza le rindió un emotivo homenaje y lo declaró Vecino Destacado, en un acto realizado en la Plazoleta Vélez Sarsfield. Aquella jornada reunió a familiares, músicos, artistas, vecinos y autoridades, y dejó una imagen clara del lugar que Pocho ocupaba en el corazón cultural de la provincia.

Pocho homenajeado en vida por la Ciudad de Mendoza 

El reconocimiento no fue solamente a su carrera artística. También fue un homenaje a su forma de representar a Mendoza: con humildad, pertenencia y una defensa permanente de las raíces.

Pocho Sosa cantó a Mendoza sin imposturas. La cantó desde adentro, desde la memoria barrial, desde la tonada y desde el amor por una tierra que lo adoptó como uno de sus grandes símbolos.

Su muerte enluta a la música popular y deja un vacío enorme en la cultura cuyana. Pero también deja una obra que seguirá sonando en radios, peñas, escenarios, escuelas, encuentros familiares y en cada rincón donde alguien vuelva a cantar aquello de que no es lo mismo el otoño en Mendoza.