Los intendentes de Mendoza atraviesan un escenario de preocupación tras detectar una fuerte reducción en los fondos de coparticipación recibidos en la primera quincena de mayo, con una caída que rondaría el 30% en comparación con el mismo período del año anterior.
La disminución impacta directamente en las finanzas municipales, especialmente en aquellas comunas que dependen casi en su totalidad de estos recursos para funcionar.
Municipios con alta dependencia de la coparticipación
En varias localidades, la recaudación propia es muy baja, lo que aumenta la dependencia de los fondos que provienen de la provincia.
En algunos casos extremos, como el de La Paz, más del 99% del presupuesto municipal se sostiene con coparticipación, lo que amplifica el impacto de cualquier variación en las transferencias.

Dificultades para pagar sueldos y aguinaldos
El panorama genera incertidumbre en los gobiernos locales, que ya comenzaron a revisar sus cuentas y posibles recortes de gastos.
El principal foco de preocupación está puesto en el próximo mes, cuando deben afrontarse no solo los salarios municipales, sino también el pago del medio aguinaldo, en un contexto de reclamos salariales por parte de los gremios.
Algunas estimaciones internas en municipios como Maipú indican que la merma de fondos podría representar cientos de millones de pesos menos en ingresos durante mayo.
Cruce por las mediciones de la caída
Desde el Gobierno provincial se planteó que las comparaciones quincenales pueden no reflejar con precisión la situación real de la coparticipación, debido a diferencias en días hábiles y cronogramas de recaudación.
Según esa visión, el análisis correcto debe hacerse en períodos más extensos para evitar distorsiones estacionales.
Aun así, se reconoce que existe una baja en términos reales, vinculada a la evolución de la recaudación general.
Un escenario fiscal más ajustado
Más allá de las diferencias metodológicas en las mediciones, el sistema de coparticipación muestra una tendencia de menor crecimiento, en línea con la caída de la recaudación provincial y nacional.
Esto genera tensión en las cuentas municipales y obliga a los intendentes a replantear sus esquemas de gasto en un contexto de mayor restricción financiera.