El inicio del Mundial 2026 no solo moviliza la pasión de millones de fanáticos alrededor del planeta, sino también una industria que espera cifras récord. De acuerdo con distintas proyecciones internacionales, el certamen podría superar los 50.000 millones de dólares en apuestas deportivas, consolidándose como uno de los eventos con mayor movimiento económico vinculado al juego online.
El crecimiento de esta actividad no se limita al ámbito de los adultos. Diversos estudios reflejan que el fenómeno alcanza cada vez más a adolescentes y jóvenes, un segmento particularmente expuesto a las plataformas digitales que permiten apostar desde teléfonos celulares y otros dispositivos conectados a internet.
Los antecedentes recientes muestran la magnitud de esta tendencia. Durante el Mundial de Qatar 2022, la cantidad de usuarios que realizaron apuestas deportivas vinculadas al fútbol registró un fuerte incremento respecto de los meses previos al torneo. Al mismo tiempo, también aumentó considerablemente el volumen de dinero movilizado por esta actividad.
La situación genera preocupación entre profesionales de la salud mental y especialistas en infancia. Según datos de una encuesta nacional, el 16% de las personas de entre 16 y 29 años participa en apuestas online, una proporción que se ubica muy por encima del promedio general de la población.
En ese contexto, la psicóloga Clara Raznoszczyk Schejtman explicó que la presencia constante de dispositivos electrónicos en la vida cotidiana facilita el acceso temprano a este tipo de prácticas. Además, señaló que muchas conductas son incorporadas por los menores a partir de modelos observados dentro de su propio entorno familiar.

La especialista sostuvo que el acompañamiento de los adultos resulta fundamental para prevenir situaciones de riesgo. En ese sentido, destacó la importancia de supervisar el uso de las pantallas, establecer límites claros y mantener un diálogo permanente con niños y adolescentes sobre los contenidos y aplicaciones que utilizan.
Asimismo, advirtió que la simple prohibición suele ser insuficiente para abordar el problema. Por el contrario, consideró necesario ofrecer propuestas alternativas vinculadas al deporte, las actividades recreativas y los espacios de socialización que permitan a los jóvenes desarrollar intereses alejados de las dinámicas del juego online.
Otro de los aspectos señalados por la profesional es el impacto que puede generar la exposición temprana a estímulos digitales de alta intensidad. Según explicó, esta situación puede dificultar que muchos chicos encuentren atractivas otras actividades más simples, afectando su capacidad de disfrute y concentración.
Entre las herramientas preventivas, recomendó fortalecer los controles parentales, supervisar movimientos y accesos digitales cuando sea necesario y promover vínculos basados en la confianza. También alertó que el uso excesivo de plataformas digitales puede estar asociado a problemas de ansiedad, dificultades para la comunicación interpersonal y una menor capacidad de reflexión.
Con la atención mundial puesta en el Mundial 2026, especialistas insisten en que el crecimiento de las apuestas deportivas plantea nuevos desafíos para las familias, las instituciones educativas y los organismos encargados de regular el entorno digital, especialmente cuando se trata de proteger a niños y adolescentes frente a los riesgos del juego online.

