En Mendoza, el 50% de los pacientes psiquiátricos interrumpe su tratamiento, principalmente por razones económicas o por la sensación de mejoría inicial que lleva a pensar que ya no es necesaria la medicación. Esta situación preocupa a los profesionales de la salud, ya que puede generar recaídas, empeoramiento de los síntomas e incluso convertir a ciertas patologías en cuadros más resistentes o crónicos.
Por qué se interrumpe el tratamiento
Entre los factores más frecuentes que llevan al abandono, se destacan:
Costos elevados, tanto de honorarios médicos como de medicamentos.
Falta de cobertura adecuada por parte de obras sociales o sistemas de salud públicos.
Percepción errónea de estar curado, lo que genera una tendencia a dejar la medicación sin supervisión profesional.
Necesidad emocional de “no depender” de un tratamiento farmacológico, especialmente entre jóvenes y adultos jóvenes.

El valor de la psicoeducación
La educación sobre el tratamiento y sus implicancias es una herramienta clave para garantizar su continuidad. Instruir al paciente —y en el caso de niños, también a sus padres o tutores— sobre los efectos esperados, riesgos, beneficios y tiempos del tratamiento ayuda a reducir el abandono y aumentar la adherencia terapéutica.
Impacto económico: un obstáculo creciente
Los tratamientos en salud mental representan un gasto considerable. Desde marzo de 2025, los honorarios mínimos sugeridos en Mendoza ascienden a:
$39.200 por sesión para adultos
$48.200 para niños y adolescentes
A esto se suman los costos de medicación, que también pueden ser elevados. Esta situación económica, combinada con una cobertura insuficiente por parte de muchos seguros médicos, lleva a que muchos pacientes opten por discontinuar la atención, incluso a riesgo de su salud.

Detectar a tiempo, actuar a tiempo
Los especialistas insisten en la importancia de identificar señales de alerta en la conducta, especialmente en niños y adolescentes. Cambios repentinos en el estado de ánimo, retraimiento social, irritabilidad o pérdida de interés en actividades habituales pueden ser indicios de un problema de salud mental en desarrollo.
Cuanto antes se consulte, mayores son las posibilidades de mejorar el pronóstico. La atención temprana no solo mejora la calidad de vida del paciente, sino que también reduce los costos y la duración de los tratamientos.