La informalidad laboral en Argentina continúa siendo un desafío creciente, afectando actualmente a cerca del 42% de la fuerza laboral, lo que equivale a casi 9 millones de personas. Los sectores más afectados son la construcción, el agropecuario, la gastronomía y el servicio doméstico, mientras que industrias como la minería o el petróleo presentan niveles mucho más bajos.
Un informe reciente basado en datos del Indec revela que la tasa de informalidad subió 1,2 puntos porcentuales en el primer trimestre de 2025, comparado con el mismo periodo del año anterior. El trabajo no registrado impacta principalmente a jóvenes y mujeres, con mayores índices en personas menores de 29 años y en el norte del país, donde la informalidad supera el 50%. Por el contrario, en provincias del sur como Tierra del Fuego y Santa Cruz, las tasas son significativamente menores.

Entre los trabajadores informales, se incluyen asalariados que no reciben aportes y cuentapropistas o empleadores sin registro previsional. Esta situación genera vulnerabilidad, ya que limita el acceso a derechos laborales básicos, como obra social, licencias o jubilación. Además, la informalidad debilita la base tributaria y afecta la productividad, al concentrarse en actividades de baja escala y con menor acceso a financiamiento y capacitación.
El especialista Daniel Schteingart señala que la debilidad del empleo formal, combinada con la alta presión impositiva y deficiencias en la fiscalización, contribuye al aumento de la informalidad. Sectores con menor productividad y unidades productivas pequeñas, como el servicio doméstico y la construcción, presentan mayores dificultades para controlar esta problemática. En cambio, sectores más productivos y con empresas grandes mantienen niveles más bajos de empleo no registrado.

La informalidad laboral es un problema estructural con un impacto desigual según la región y el sector económico. Las provincias del norte, con economías más dependientes del agro y con menor desarrollo, muestran las tasas más altas. Por su parte, regiones con actividades industriales y extractivas más desarrolladas cuentan con menor informalidad, reflejando la relación entre productividad y formalidad laboral.