El diagnóstico temprano del Chagas en recién nacidos y el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas son los dos frentes de avance de la ciencia mendocina. Se trata de investigaciones del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM), dependiente de la UNCuyo y el Conicet, que buscan frenar una enfermedad que sigue siendo un problema sanitario en el país y la región.

Uno de los trabajos ya tiene aplicación concreta en el sistema de salud y permite detectar la enfermedad de manera rápida en personas recién nacidas, lo que resulta clave porque la mayoría de los bebés con transmisión congénita no presentan síntomas al nacer. En Argentina, se calcula que cada año nacen cerca de 1500 niños con esta enfermedad, que si no es tratada a tiempo puede avanzar hacia etapas crónicas durante la adolescencia o la adultez.

El otro proyecto, aún en fase de investigación, avanza en el desarrollo de estrategias terapéuticas para atacar al parásito sin dañar las células humanas. El Chagas es causado por el protozoo Trypanosoma cruzi y se transmite principalmente por la vinchuca, aunque también por vía congénita, transfusiones o alimentos contaminados.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Chagas afecta a entre 6 y 7 millones de personas en 21 países de América Latina y provoca unas 12.000 muertes anuales. La transmisión congénita representa uno de los principales desafíos actuales y es considerada una enfermedad desatendida que requiere mayor visibilidad.