Durante el primer semestre de 2025, las importaciones desde China crecieron un 34 %, mientras que las exportaciones argentinas hacia ese país solo aumentaron un 4 %. Esto provocó una caída del 74 % en el superávit comercial bilateral, que pasó de US$ 10.742 millones en 2024 a apenas US$ 2.788 millones en 2025.
Según un informe de la consultora Unexar, el aumento récord de importaciones —que sumaron US$ 3.275 millones más que el año anterior— responde en parte a la apertura comercial y la flexibilización del cepo cambiario implementadas por el Gobierno de Javier Milei, pero también al atraso cambiario que afecta la competitividad local.

Los productos que más ingresaron incluyen computadoras, celulares, alimentos, artículos para el hogar, maquinaria, vehículos y juguetes, con plataformas como Shein funcionando como “caballo de troya” para la entrada masiva de mercadería china.
Expertos en comercio internacional destacan que este crecimiento responde tanto al aumento del consumo como a la importación de bienes de capital para reactivar la producción argentina. Sin embargo, alertan que el desbalance entre importaciones y exportaciones refleja una pérdida de competitividad que requiere acciones urgentes para recuperar el poder exportador del país.