La inestabilidad atmosférica vuelve a posicionarse como un factor central en la agenda provincial. Distintos organismos meteorológicos coincidieron en advertir que Mendoza atravesará varios días consecutivos de condiciones climáticas adversas, con eventos que podrían generar impactos puntuales en distintas regiones.
El nivel de alerta amarilla dispuesto por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) responde a un escenario donde se combinan lluvias intensas, actividad eléctrica frecuente, ráfagas de viento fuertes y posible caída de granizo. Si bien los fenómenos se presentarían de manera aislada, los especialistas remarcan que algunas tormentas podrían adquirir carácter fuerte o severo.
Uno de los elementos destacados del pronóstico es la duración del fenómeno. Los modelos climáticos anticipan que la inestabilidad no será pasajera, sino que se extenderá desde el jueves hasta el fin de semana, con interrupciones temporarias y posteriores reactivaciones, dependiendo de la dinámica atmosférica de cada zona.

En términos de volúmenes de precipitación, se esperan acumulados de entre 20 y 50 milímetros, con la posibilidad de excesos localizados en lapsos breves, una condición que incrementa el riesgo de anegamientos y complicaciones en áreas vulnerables.
A nivel provincial, la Dirección de Contingencias Climáticas de Mendoza sumó una mirada más amplia al incluir precipitaciones en sectores cordilleranos, donde las condiciones de altura podrían favorecer la aparición de granizo o nieve, especialmente en áreas vinculadas a la puna.
Con este marco, las autoridades técnicas recomiendan monitorear la evolución del clima, atender a las actualizaciones oficiales y adoptar medidas preventivas, en un contexto donde la variabilidad meteorológica será la variable dominante en los próximos días en Mendoza.

