En el corazón de la Cordillera del Viento, Huinganco se revela como un refugio perfecto para quienes buscan serenidad y paisajes de ensueño. Rodeado de cerros, lagunas y bosques centenarios, este pueblo del norte neuquino ha sido bautizado como el “jardín del sur” por la exuberancia de su vegetación y el encanto de sus paisajes.
Ubicado en el departamento Minas, a orillas del arroyo Huingán-Có, Huinganco es un rincón casi secreto de la Patagonia. La tranquilidad de su entorno y la calidez de su comunidad invitan a un tipo de turismo diferente, más íntimo, más conectado con la naturaleza y la historia local.

El pueblo cuenta con sitios únicos como el Museo del Árbol y la Madera, que narra la evolución del lugar a través de piezas talladas en maderas milenarias, y el Museo Regional Puesto Pedro Olave, que resguarda la memoria de los antiguos pobladores. Además, el anfiteatro al aire libre ofrece una vista panorámica inigualable.
Para los amantes del trekking, los cerros San Pedro y Corona brindan senderos que atraviesan bosques andinos hasta llegar a miradores naturales. Desde allí, pueden verse el macizo del Domuyo, el volcán Tromen y el valle del río Neuquén. A sus pies, la laguna Huinganco aparece como un espejo de calma, ideal para descansar y contemplar el paisaje.

Cómo llegar desde Mendoza
Desde Mendoza, el trayecto en auto toma aproximadamente 13 horas. El viaje recorre rutas de montaña atravesando el sur mendocino y la provincia de Neuquén, pasando por Chos Malal y Andacollo hasta llegar a este paraíso escondido.
Huinganco no es solo un destino, es una experiencia de conexión profunda con la Patagonia que aún conserva su esencia intacta.