El casino de San Martín volvió a quedar en el centro de la escena, esta vez por una combinación explosiva de hechos: por un lado, el feroz incendio registrado este miércoles en el complejo Tótem Boulevard, que provocó pérdidas totales y obligó a desplegar un amplio operativo de emergencia; por otro, la persistencia de versiones sobre una millonaria deuda impositiva con la Administración Tributaria Mendoza (ATM) que agrava todavía más el panorama.
De acuerdo con las primeras informaciones periodísticas, el fuego se desató durante la tarde en el sector donde funciona la sala de juegos del anexo del Casino de Mendoza en San Martín. La magnitud del siniestro generó alarma entre vecinos y comerciantes de la zona, mientras varias dotaciones de bomberos trabajaron para contener las llamas y evitar su propagación. Los reportes iniciales coincidieron en que no se registraron heridos, aunque los daños materiales serían enormes y en algunos casos se habló directamente de pérdidas totales.
Pero el incendio no aparece en un vacío. En las últimas semanas, el casino ya venía siendo motivo de preocupación por su situación económica y por las versiones que apuntaban a una importante deuda con el fisco provincial. Según una publicación de Radio Regional, entre las firmas vinculadas a la operación de la sala aparece una deuda atribuida a FUENTE MAYOR-NEW STAR UTE de 7.000 millones de pesos, en concepto de Ingresos Brutos, además de otra deuda menor adjudicada a Fuente Mayor SA. Ese mismo informe indicaba que la situación se encontraba en instancia de recurso administrativo.

En paralelo, el tema escaló al plano legislativo. Un proyecto presentado en la Cámara de Diputados por Jorge Difonso y Rolando Scanio solicitó formalmente a ATM un informe detallado sobre la situación impositiva de las empresas que operan salas de juego privadas en Mendoza. El pedido busca que el organismo precise ubicación de las salas, concepto de la deuda, monto adeudado y estado del cobro, ante la preocupación por el posible impacto económico y laboral que podría derivarse de una crisis en el sector.

De todos modos, la situación no está exenta de controversia. A fines de febrero, el propio Casino de Mendoza - Sala Este difundió un descargo en el que desmintió rumores de cierre y aseguró que el establecimiento seguía operando con normalidad, negando que existiera una deuda millonaria que comprometiera su funcionamiento. Esa postura introduce un elemento de tensión en la discusión pública: por un lado, denuncias y pedidos de informe que advierten sobre una delicada situación financiera; por el otro, una negativa oficial de los operadores.
Ahora, tras el incendio, el escenario aparece todavía más complejo. Las pérdidas materiales, el impacto operativo y la incertidumbre sobre la situación fiscal del casino abren nuevos interrogantes sobre el futuro de la sala y sobre las fuentes laborales que dependen de su funcionamiento directo e indirecto. La atención está puesta no solo en las pericias para determinar cómo comenzó el fuego, sino también en la eventual respuesta oficial de ATM y en las definiciones que puedan surgir en torno al complejo de juegos del Este mendocino.

