El fenómeno La Niña llegó a su fin y el océano Pacífico ecuatorial regresó a temperaturas promedio, según confirmó el organismo climático NOAA en su informe de mayo. Desde ahora, se transita una fase neutral, lo que implica mayor variabilidad climática.
Para el trimestre junio-julio-agosto, hay un 66% de probabilidad de que continúe la neutralidad, aunque hacia la primavera y el verano aumentan las chances de que se desarrolle un nuevo evento de El Niño o La Niña, con impactos aún inciertos.

Esta etapa genera preocupación en el sector agropecuario argentino, ya que la neutralidad muchas veces complica los pronósticos estacionales y obliga a adaptar estrategias de siembra, especialmente de maíz y soja.
Aunque el fin de La Niña trajo algo de alivio hídrico, la falta de señales claras obliga a un seguimiento constante. El comportamiento del Pacífico tropical será clave para la planificación agrícola en los próximos meses.
