La fabricante de neumáticos Fate confirmó el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores, poniendo fin a más de 80 años de actividad en el país.
La decisión empresaria se conoció de manera abrupta. Los empleados se enteraron al llegar al establecimiento y encontrar un cartel que informaba el cese total de actividades. Desde ese momento, un grupo de operarios y al menos un delegado permanecen dentro del predio, en medio de un clima de tensión e incertidumbre, mientras se desarrollan conversaciones informales entre las partes.
Pasadas las 13, el Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Trabajo encabezada por Julio Cordero, dictó la conciliación obligatoria por 15 días, con el objetivo de encauzar el conflicto y abrir una instancia formal de negociación.
Sin embargo, el escenario se agravó luego de que la Justicia ordenara el desalojo inmediato de la planta ubicada en Almirante Blanco Encalada 3003. En la resolución judicial se dispuso la “inmediata restitución a favor de sus titulares”, aunque se aclaró que la medida no restringe el derecho a manifestarse fuera del inmueble.

El fiscal Marcelo Fuenzalida fundamentó la urgencia de la medida tras constatar, mediante testimonios y registros videográficos, un ingreso con violencia a las 6:30 de la mañana, que incluyó rotura del alambrado perimetral, daños en accesos, ocupación de la terraza y resistencia a abandonar el lugar por parte de al menos dieciséis personas.
La compañía había comunicado días antes su decisión de cesar completamente las operaciones en la planta y notificó a los empleados junto con el compromiso de pago de las indemnizaciones legales correspondientes. Frente al incremento de la conflictividad, reforzó la seguridad privada para prevenir daños o intrusiones.
En las inmediaciones del establecimiento se desplegaron efectivos de la Policía Bonaerense, mientras los trabajadores mantienen el reclamo. El sindicalista Alejandro Crespo sostuvo que los operarios esperan recibir una tarea formal y señaló que no tuvieron contacto con una orden de desalojo que pudieran visualizar, aunque reconoció que efectivos policiales les indicaron la posibilidad de retirarse.
El conflicto en una de las principales plantas del sector neumático abre un escenario de alto impacto laboral e industrial, tanto por la magnitud de los despidos como por la modalidad de comunicación de la medida, en un contexto de fuerte sensibilidad para la actividad manufacturera nacional.

