El fiscal general de Bahía Blanca, Juan Pablo Fernández, calificó la situación de la ciudad como una "calamidad" tras las intensas inundaciones que azotaron la región en los últimos días. En una intervención pública, Fernández advirtió que "es probable que haya más muertos", ya que, aunque hasta el momento se han confirmado 16 fallecidos, hay 94 personas que aún no han sido localizadas.
Las cifras de emergencia continúan en aumento. Según el fiscal, se han registrado 182 llamadas al sistema de emergencias 911, y la situación se mantiene crítica en algunos sectores de la ciudad. "Nunca he visto algo así en mis 58 años de vida en Bahía Blanca", expresó Fernández, visiblemente conmovido por la magnitud de la tragedia. La lluvia, que descargó en pocas horas lo que normalmente cae durante todo un año, dejó a la ciudad devastada, con barrios enteros anegados y una infraestructura que sufrió daños significativos.

Entre los sectores más afectados, se encuentran las plantas bajas y subsuelos de edificios públicos y privados, incluidas las fiscales y otros organismos judiciales, que aún operan con dificultad, utilizando generadores eléctricos debido a los cortes de energía. A pesar de los esfuerzos, la electricidad aún no ha sido completamente restablecida en el microcentro, aunque la situación ha mejorado y el suministro eléctrico ya está disponible en un 70%.
Además de los daños materiales, Bahía Blanca enfrenta un panorama doloroso con la desaparición de varias personas. Entre ellas, se destaca el caso de Rubén Omar Salazar, quien falleció mientras intentaba rescatar a dos niñas de 1 y 5 años, las cuales aún no han sido encontradas. Las tareas de búsqueda y rescate continúan.

La ciudad, aún en shock, también se enfrenta a actos de saqueo, con 17 aprehendidos, de los cuales cuatro fueron detenidos por robo agravado.


