El sistema cloacal de Mendoza enfrenta el desgaste de redes y la presión del crecimiento urbano
El sistema cloacal de Mendoza atraviesa un escenario cada vez más exigente. Aunque una gran parte de la población cuenta con acceso al servicio, el crecimiento acelerado de las ciudades y el deterioro de las redes comenzaron a generar complicaciones frecuentes en varios departamentos.
Uno de los principales problemas está vinculado a la antigüedad de las cañerías. Muchas redes fueron instaladas hace décadas y ya superaron su vida útil, lo que aumenta el riesgo de roturas, obstrucciones y desbordes cloacales. A esto se suman las conexiones clandestinas de desagües pluviales, que durante las lluvias intensas sobrecargan el sistema y provocan colapsos en distintas zonas urbanas.
La situación quedó expuesta este año en Guaymallén, donde un importante desborde cloacal derivó en una emergencia sanitaria tras el colapso de un colector. El episodio evidenció las dificultades que enfrenta la infraestructura actual para responder al aumento poblacional y a fenómenos climáticos más extremos.
Frente a este panorama, la provincia y Aysam avanzan con obras de renovación y ampliación de redes cloacales, financiadas con fondos locales e internacionales. Los proyectos incluyen nuevos colectores, recambio de cañerías deterioradas y expansión del servicio hacia sectores que todavía no cuentan con cobertura.
Sin embargo, especialistas advierten que el desafío no solo pasa por ampliar el sistema, sino también por sostener inversiones permanentes en mantenimiento y modernización para evitar nuevos colapsos y garantizar el funcionamiento del servicio en los próximos años.