En un rincón de la provincia de Misiones, Capioví un pueblo misionero se viste de fiesta cada diciembre para celebrar la Navidad con un toque mágico y un compromiso con el medio ambiente. Sus habitantes, unidos por la tradición y la creatividad, transforman botellas de plástico, luces recicladas y materiales reutilizados en un espectáculo navideño único que atrae a visitantes de todas partes.
La historia comenzó hace más de una década, con un grupo de vecinos que buscaban darle vida a la Navidad con pocos recursos. La idea de utilizar botellas de plástico como material principal surgió de la necesidad de encontrar una opción económica y resistente al clima de la zona. Con el tiempo, la iniciativa creció, involucrando a la comunidad entera en la creación de un pueblo mágico, lleno de color y luces, que se ha convertido en un símbolo de la Navidad en Argentina.

Cada año, el pueblo se llena de árboles de Navidad, figuras gigantes de Papá Noel, arreglos florales y luces LED, todos elaborados con materiales reciclados. La creatividad de los vecinos no tiene límites y se refleja en cada detalle, desde los ángeles y estrellas hechos con botellas hasta los pesebres con figuras de la sagrada familia.

La tradición ha ido evolucionando a lo largo de los años, incorporando nuevas ideas y materiales, como las tapas de bidones, que le dan un toque único y original a cada pieza. El resultado es un espectáculo navideño que combina la magia de la tradición con la conciencia ambiental, mostrando que la Navidad puede ser una celebración sostenible y llena de belleza.
Este año, el pueblo se enfrentó a un contratiempo cuando un cortocircuito provocó un incendio en el árbol de Navidad. Sin embargo, la comunidad no se dejó vencer por la adversidad y se unió para reconstruir el árbol, con la ayuda de escuelas técnicas y colaboradores de localidades cercanas. El espíritu navideño sigue vivo en el pueblo, que se prepara para celebrar la Navidad con un nuevo árbol y una renovada energía.

El pueblo, un ejemplo de unión y creatividad, se ha convertido en un referente en la reutilización de materiales y la concientización ambiental. Su espíritu navideño contagioso y su compromiso con el medio ambiente lo han convertido en un destino turístico único que atrae a visitantes de todas partes del país.

