Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) revela que las desigualdades de género en la economía se profundizan, con mayor desocupación femenina y retrocesos en las políticas públicas de igualdad.
Brechas de empleo y pobreza
Según el estudio “8 de marzo en perspectiva económica”, basado en la Encuesta Permanente de Hogares del tercer trimestre de 2025, la tasa de desempleo femenina llegó al 7,4%, frente al 5,9% de los hombres. La situación es especialmente grave entre las mujeres jóvenes de 14 a 29 años, donde el desempleo casi duplica el promedio general.
El informe subraya la “feminización de la pobreza”: las mujeres representan el 64,2% de quienes tienen menores ingresos, mientras que los hombres concentran la mayor parte de la riqueza: 63% del sector con mayores ingresos son varones. Esta desigualdad se refleja también en el sistema tributario, donde las mujeres representan apenas el 32,8% de quienes pagan Bienes Personales y el 30% del Impuesto a las Ganancias.

Ajustes y recortes en políticas de género
El CEPA advierte que las políticas públicas para reducir brechas de género se vieron gravemente afectadas por el ajuste fiscal. Según el presupuesto 2026, 7,5 de cada 10 programas destinados a la igualdad de género sufrieron recortes o fueron eliminados.
Entre los cambios más significativos:
La moratoria previsional se redujo en un 41,7%, lo que dejaría a 9 de cada 10 mujeres sin acceso a jubilación ordinaria.
Se eliminaron los programas de construcción de jardines de infantes, sin proyectos nuevos para 2026.
La línea 144 registró una caída del 23% en el crédito ejecutado entre 2023 y 2025.
Reforma laboral y tareas de cuidado
El informe señala que la reciente reforma laboral profundiza estas desigualdades. La implementación del “banco de horas” limita la previsibilidad laboral, afectando especialmente a las mujeres, que dedican tres horas más diarias que los hombres al trabajo doméstico no remunerado.
Además, la derogación de la Ley de Teletrabajo elimina la única norma que reconocía explícitamente las tareas de cuidado dentro de la relación laboral.
Para el CEPA, el retiro del Estado de las políticas de cuidado consolida un modelo donde las mujeres deben absorber estas tareas en el hogar, restringiendo aún más su participación en el mercado laboral formal.