La Secretaría de Inteligencia informó sobre el ingreso no registrado de un presunto agente iraní por el norte argentino, reavivando las preocupaciones sobre la actividad clandestina en la Triple Frontera. Esta alerta sucede meses después del paso de Shahram Dabiri, exvicepresidente de Irán, que ingresó con visa de turista ocultando su verdadero cargo.

En respuesta, el Gobierno desplegó más de 300 agentes federales y creó una base conjunta de inteligencia en Puerto Iguazú con la colaboración de Brasil, Paraguay y el FBI. Además, se puso en marcha el Comando Unificado Guacurarí, dirigido a fortalecer la seguridad y la coordinación entre fuerzas nacionales y provinciales.
La vigilancia también se extendió a la frontera con Bolivia, ante el creciente vínculo de ese país con Irán en materia militar y energética. Se investiga la formación de sociedades comerciales sospechosas que podrían estar relacionadas con células de inteligencia extranjeras, mientras la comunidad judía y organizaciones como la AMIA piden una respuesta más firme a estas amenazas.


