El Gobierno anunció un ambicioso plan de infraestructura eléctrica por USD 6.600 millones, destinado a reforzar el sistema de transmisión y evitar cortes de luz. Las obras serán ejecutadas por empresas privadas a través de concesiones.

El paquete incluye 17 proyectos clave, entre ellos líneas de alta tensión y estaciones transformadoras. Aunque el Estado no asumirá el gasto directo, los costos se trasladarán a las tarifas eléctricas una vez que las obras entren en funcionamiento.
El objetivo es mejorar el Sistema Argentino de Interconexión (SADI), reducir fallas y acompañar el crecimiento del consumo. Sin embargo, la medida genera cuestionamientos por el impacto que tendrá en el bolsillo de los usuarios.


