El crecimiento sostenido del monotributo en Argentina empieza a mostrar una cara oculta del mercado laboral: la precarización dentro del empleo formal. Según datos del SIPA, entre 2018 y abril de 2025 la cantidad de monotributistas pasó de 1.575.800 a 2.126.400. Es decir, un incremento del 74,1% en siete años.
Solo en abril de este año se registraron 5.602 nuevos inscriptos. Hoy, más del 11% de las personas con empleo en Argentina tributan como monotributistas, según un informe del CEPA.
¿Trabajo o supervivencia?
Pese a que el monotributo es una figura legal dentro del trabajo formal, no siempre representa empleo de calidad. Muchos trabajadores bajo este régimen no acceden a derechos básicos como vacaciones, aguinaldo o licencias.

Desde noviembre de 2023, 88.604 personas se sumaron al monotributo, pero ese número no alcanza para compensar la pérdida de 104.603 asalariados privados en el mismo período.
Un fenómeno que impacta en las estadísticas
La expansión del monotributo relativiza la baja tasa de desocupación (7,9% según el último informe del Indec), ya que muchos de estos trabajadores están en situación de subempleo o precariedad. Para el CEPA, se trata de un “ejército de desocupados encubiertos”.
El futuro con la Ley Bases
Con la reciente aprobación de la Ley Bases, el monotributo podría adquirir todavía más relevancia. El nuevo régimen permite que quienes tributan bajo esta categoría puedan contratar hasta tres "colaboradores", también monotributistas, lo que habilita relaciones laborales encubiertas sin derechos laborales plenos.