Cada vez que Chile modifica su reloj para adaptarse al horario de invierno, el debate sobre el horario del hogar en Argentina resurge con fuerza. Mientras el país trasandino retrocedió una hora sus relojes este fin de semana, en Argentina el tema vuelve a escena gracias al impulso de dos legisladores nacionales mendocinos.
Argentina mantiene el huso horario GMT-3 durante todo el año, a pesar de que, geográficamente, gran parte del territorio nacional se encuentra alineado con el huso GMT-4. Esta descoordinación genera cuestionamientos sobre la eficiencia energética y el aprovechamiento de la luz solar en los meses más fríos del año.

Desde hace tiempo, los diputados Julio Cobos y Adolfo Bermejo vienen promoviendo la necesidad de un cambio en el horario oficial. En esta ocasión, solicitaron nuevamente el tratamiento del proyecto en la Comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados, argumentando que la implementación de un horario más acorde a la posición geográfica del país permitiría optimizar el uso de la luz solar, especialmente en el horario laboral y escolar de la mañana.
La propuesta apunta, entre otras cosas, a reducir el consumo energético durante el invierno y mejorar la seguridad en las primeras horas del día, cuando muchas actividades comienzan aún con poca luz natural.

El proyecto se fundamenta en datos sobre la distribución real de los husos horarios a nivel global, y en la experiencia de otros países que cuentan con horarios diferenciados según la estación. Uno de los ejemplos más citados es el de Estados Unidos, donde coexisten múltiples husos según la región.
Actualmente, Argentina permanece anclada al huso GMT-3, incluso en regiones como Cuyo o el NOA, donde el desfase con respecto al horario solar real es aún más evidente. El pedido de los legisladores mendocinos busca reabrir el debate en el Congreso para adaptar el sistema horario a las particularidades geográficas del país.


