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SEGURIDAD INFORMÁTICA

Crecieron los ciberataques dirigidos a sectores clave en Argentina

La manufactura, telecomunicaciones, salud y servicios financieros son los sectores más afectados. Hackers buscan interrumpir servicios críticos y obtener beneficios económicos.

Hackeo ciberataque

Los ataques cibernéticos en Argentina y la región han dejado de ser indiscriminados y se transformaron en ofensivas cada vez más dirigidas y automatizadas. Hoy, los hackers no solo buscan robar información: su objetivo principal es interrumpir operaciones críticas en industrias estratégicas.

América Latina concentra aproximadamente uno de cada cuatro intentos de ciberataques a nivel global, con tácticas cada vez más personalizadas que explotan vulnerabilidades específicas de cada sector. Argentina se ubica entre los países más afectados por esta creciente ola de ciberdelincuencia.

Ciberdelitos
Ciberdelitos

Sectores más golpeados

El Reporte Global de Amenazas 2025 de Fortinet identifica a las industrias de manufactura, telecomunicaciones, salud y servicios financieros como las más vulnerables.

Manufactura: Por segundo año consecutivo encabeza la lista. Los atacantes saben que frenar una línea de producción genera pérdidas inmediatas y utilizan esa presión como estrategia de extorsión. “Los atacantes calculan cuánto daño provocaría un retraso y lo incorporan en sus manuales de extorsión”, detalla el informe.

Telecomunicaciones: La base de la conectividad es otro blanco prioritario. Los ataques a estas redes afectan simultáneamente a empresas, organismos públicos y usuarios particulares, causando un efecto masivo.

Salud: Hospitales y centros médicos son cada vez más atractivos para los hackers, ya que un ataque puede interrumpir servicios esenciales y comprometer datos sensibles. Aquí, el impacto trasciende lo económico: está en juego la vida de las personas.

Servicios financieros: Bancos y entidades financieras enfrentan intrusiones diseñadas específicamente para vulnerar sus sistemas y acceder a información crítica, con el fin de obtener beneficios económicos mediante fraudes o extorsión.

La evolución de estas amenazas demuestra que los ciberataques ya no son un problema tecnológico aislado, sino un riesgo directo para la continuidad de servicios esenciales. El desafío para empresas y organismos es anticiparse y reforzar sus defensas antes de convertirse en víctimas.