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EFEMÉRIDES ARGENTINAS

“Con la máxima brutalidad posible”: el golpe de 1955 que puso fin al gobierno de Perón

La sublevación militar, encabezada por Eduardo Lonardi e Isaac Rojas, precipitó la caída del presidente y abrió paso a un largo exilio.

16 de septiembre

El 16 de septiembre de 1955 comenzó el golpe de Estado que terminó con el segundo gobierno de Juan Domingo Perón. La insurrección, conocida como Revolución Libertadora, fue impulsada por sectores del Ejército, la Marina y parte de la sociedad civil, que consideraban agotado el ciclo político iniciado en 1946.

El contexto era de extrema tensión: el enfrentamiento entre el peronismo y la Iglesia Católica, la oposición a la política petrolera del gobierno y, sobre todo, la masacre del 16 de junio de 1955, cuando aviones de la Marina bombardearon la Plaza de Mayo, dejaron un escenario cargado de violencia y desconfianza. Perón temía que los golpistas repitieran aquel ataque, esta vez con consecuencias aún más devastadoras.

La rebelión se consolidó en Córdoba, bajo el mando del general Eduardo Lonardi, quien ordenó actuar “con la máxima brutalidad posible”. Rápidamente se sumaron las bases navales de Puerto Belgrano, Río Santiago y Mar del Plata, además de guarniciones en distintas provincias. La amenaza de bombardear Buenos Aires y la destilería de YPF en Ensenada terminó de quebrar la resistencia del gobierno.

perón 16 de junio
perón 16 de junio

En la madrugada del 20 de septiembre, una carta de Perón fue interpretada por los mandos militares como una renuncia, lo que selló el fin de su mandato. Ese mismo día, el presidente partió hacia la embajada de Paraguay, iniciando un exilio que lo mantendría lejos del poder hasta 1973.

El saldo del golpe de 1955 fue sangriento: más de 150 muertos entre combates, atentados y represión. A partir de entonces, la llamada Revolución Libertadora proscribió al peronismo, anuló la Constitución de 1949 y consolidó un ciclo de inestabilidad política que marcaría la segunda mitad del siglo XX en la Argentina.

Setenta años después, la caída de Juan Domingo Perón sigue siendo recordada como uno de los episodios más dramáticos y decisivos de la historia nacional.